Breves reflexiones de un profesor en cuarentena: Del Cine de Woody Allen y el doble rol del docente
J. I. Chavarín* Una de las cosas que he podido disfrutar durante la soledad del encierro, es el frecuente contacto con mi versión más cinéfila. El cine siempre ha sido una parte importante de mi vida, desde esos días que trabajaba en un Cinemex de plaza comercial, donde el sueldo era poco, pero las películas gratis lo compensaban, hasta fechas más recientes con mis famosos maratones temáticos de fines de semana: films de mafiosos italoamericanos o un surtido de la enigmática categoría III hongkonesa, que a más de un amigo dejó con la boca abierta. A lo largo de estos casi cien días no he podido pasar alguno sin ver dos o tres cintas. Creo que perdería la cordura si dejara de hacerlo. Woody Allen es el director al que más he recurrido, debido, no solo a su variada filmografía, sino al incontable uso de técnicas narrativas y visuales que me hacen ver su cine como algo más que un simple entretenimiento. Una docena de veces he visto Take the money and run y una docena de veces me parto de...