martes, 5 de febrero de 2013

Reflexiones sobre historia en la educación


Por Oscar Antonio Aguilar Bastidas *

Papá, explícame para qué sirve la historia”. Con esta frase parte el historiador francés Marc Bloch en su obra Introducción a la Historia, en la cual realiza una importante aportación de planteamientos interesantes acerca del quehacer del historiador. Asimismo, partiremos nosotros en esta reflexión[1] donde se pretende abordar la problematización de enseñar historia en los niveles básicos de la educación a partir de contextualizar un poco la realidad del profesor y el alumnado hacia la disciplina de la  historia.

Como bien sabemos, dar clases no es nada sencillo; sin embargo, es una actividad muy atractiva si la vemos como los cimientos que brinden la base para las nuevas generaciones que están por venir. Ya que, a partir de su formación educativa van trazándose un futuro donde se desarrollarán a través de sus alcances y límites percibidos durante su recorrer académico. Es cierto, de alguna manera, tiene sus dificultades la enseñanza general (todas las materias). A primera instancia, salta a la vista la interacción profesor-alumno. Ésta, desde mi punto de vista, la más importante, porque sino hay una coordinación y acoplamiento entre esta dualidad, es casi imposible conseguir buenos resultados en lo que respecta al aprovechamiento de las clases, a saber el alumno no concederá interés alguno sobre ella y perderá validez. Es de suma importancia que exista una buena comunicación, tanto por parte del profesor como del alumnado.    

Esta última (la comunicación), principalmente, surge de la iniciativa del profesorado, ya que a sabiendas, son los encargados de hacer de la clase una actividad seductora y, sobre todo, agradable para el confort de los alumnos y así, lograr tener el control y acaparar la atención de los mismos. Es cierto, sin lugar a dudas, que esta tarea no es únicamente de los profesores, pero gran parte de ella sí. Es importante aclarar que el alumno también influye en el proceso de comunicación, porque como parte receptora tiene que haber interés de adquisición de conocimientos mediante las clases, a través, de responsabilidad propia y disciplina académica. Ellos como eje primordial de la educación -porque sin ellos a quién educarían-, deben estar conscientes y comprometerse en aprovechar el máximo posible su derecho a la educación pública y explotar tal derecho para beneficio propio y, por qué no, también para beneficio común.

Ahora bien, después de generalizar un poco la cuestión de las clases y la interacción profesor-alumno, nos enfocaremos más hacia la disciplina que nos interesa resaltar en esta ocasión, la historia. ¿Cómo se enseña historia en los niveles básicos de la educación? ¿Existe interés alguno por parte del alumnado respecto a la historia? ¿Qué tan importante es impartir historia en los niveles básicos de educación? A partir de estos interrogantes trataremos de desarrollar esta parte de la reflexión.  

Partiendo del primer interrogante, podemos hablar de los métodos y técnicas didácticas que usualmente tienden los profesores a utilizar para impartir sus clases. Es muy usual, que los profesores sigan el procedimiento de conferencia, donde ellos, durante el tiempo de la clase, relatan los hechos de interés en cada periodo o asunto que se encuentran viendo en esos momentos. Aunado a esto, podemos hacer referencia que la mayoría de las veces, dicha conferencia es mera repetición de lo que contienen los libros de textos, los cuales juegan el papel, en cierta medida, de manual para profesores.

Esto, tiene un punto de límite, ya que aclaro, no quiero decir que no sea un recurso valido para la enseñanza de la historia, sino que hay que aprehender otros recursos validos para llevarlos a la práctica en una especie de capacidad de combinar y alternar entre ellos. Porque si es uniforme la manera de enseñanza lograría el descontento y un desinterés del alumnado hacia las clases. Emanado a esto, se obliga a los integrantes del aula de clase tomar notas de lo que están escuchando en la conferencia profesoral, siendo esta actividad escasamente útil, aunque hay que reconocer que si tiene su importancia, sabemos que la mayoría de los alumnos no tienen esa capacidad de retención y de síntesis al momento de tomar nota de las palabras del profesor, así, pierden el hilo de la clase y no logran comprender con lucidez lo que ha tratado, quedando con lagunas de información provocando como consecuencia un escaso aprovechamiento académico.

Es muy importante, además de lo ya dicho, llevar a cabo un análisis y valoración del personal docente a cargo de la impartición de las clases en los niveles básicos de la educación. Por qué remitir a esto, por la simple razón de que la mayoría de los profesores imparten disciplinas fuera de su misma preparación académica. Cierto también, que muchas de las ocasiones se presta es tipo de acciones por el hecho de tener carreras afines con la disciplinas a impartir, y aclarando, no nada más aplica en historia sino en la diversidad de materias que componen los planes de estudios de los planteles escolares. Esto, ¿a qué nos conlleva? Simple y sencillamente a responder nuestra segunda interrogante que nos hemos planteado sobre el interés del alumnado hacia la historia.

Por qué nos lleva a esto; porque asignado impartir clases sobre cualquier disciplina, en este caso la historia, sólo por ser materia afín con su profesión, arrastran a que el profesor (tal vez no siempre, pero en la mayoría de los casos) no adquiera ese sentido de pasión por lo que hace y, por ende, no logre crear esa atmósfera esperada de enseñar -por parte de él- y de aprender -por parte del alumnado-. Así como también, lo lleve a ser uniforme a la hora de la aplicación de los recursos didácticos -como lo comentamos anteriormente-. Asimismo, como corolario, puede que pierda cuidado en atender a cómo aprenda el alumno y, con más razón, a cómo reciban los conocimientos. Entonces, en este contexto, el alumnado está expuesto a mostrar un desinterés sobre lo que se le está enseñando sin lograr el objetivo de aprender.

Sin embargo, debería crearse una armonía dentro del aula de clases para tratar de erradicar tales males escolares como, la manera de enseñar y de aprender especialmente, por ser el interés de esta reflexión, en la materia de historia. Con esto, finalmente, estaríamos cursando hacia la tercera pregunta sobre la importancia de impartir historia en los niveles básicos de la educación. Para la sociedad la historia juega un rol muy importante, más que ser la maestra de la vida -como Heródoto la llamó- es una justificación para la comprensión del presente, porque como bien sabemos, su uso es primordial para legitimar acciones políticas, culturales, sociales, etc., en busca de una identidad. Por ello, suele ser de suma importancia para los planes de estudio en la educación donde se pretende lograr una formación integral hacia la sociedad por parte del alumno.

En fin, la historia como integrante de los planes de estudio se pudiera justificar de muchas y variadas razones. Por lo tanto, creo de manera oportuna no extender más el texto, y citar una frase más del historiador Marc Bloch que, desde mi punto de vista, por sí sola responde nuestra última interrogante. Asimismo, dejar expuesta esta reflexión para que juzguen ustedes mismos qué tan valiosa es la historia en la educación.
“La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado. Pero, no es, quizás, menos vano esforzarse por comprender el pasado si no se sabe nada del presente.”




[1] Este texto contiene una reflexión muy sintetizada y generalizada sobre la disciplina de la historia en la educación. Ya que, no se pretende profundizar o ahondar en el tema, sino que nada más dar un punto de opinión acerca de ello a partir de experiencia propia. Así que, se encuentra abierto a críticas, comentarios u observaciones que logren enriquecer esta pequeña aportación.  

*Licenciado en Historia. Estudiante de la maestría en Historia en la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Publicado en Pluma invitada

5 comentarios:

  1. Mi estimado Oscar Antonio. Desgraciadamente a nuestras autoridades educativas les importa muy poco la disciplina historica. Poco se ha avanzado en el mejoramiento de la metodología de la enseñanza de la historia en nuestro país. Fechas, nombres, memorizar son las palabras con las que se puede resumir la enseñanza de la historia en nuestro sistema educativo. Parece que los "expertos" en diseño curricular se les olvida que la historia no son sucesos aislados sin relación, si no procesos complejos que requieren de un buen análisis para poder realizar comparaciones con el presente en que vivimos e ahí donde podemos encontrar y explicar a los alumnos la importancia de la Historia.

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  3. Lic. Aguilar Bastidas
    Lo congratulo al aportar unas palabras en torno a los fines didácticos de nuestro almo quehacer: el tratar de reconstruir con vocablos algo que es inasible, quiero decir, el pasado. Ante este periplo, la sociedad materialista y positivista nos ha sometido al ludibrio, ya que al no ser una actividad lucrativa, en el sentido infame que nos han hecho creer los medios audiovisuales, y por consiguiente los profesores que escasamente han recibido una formación en esta disciplina. Me atrevo a discurrir que no solo hacen falta buenos programas sino personas que sean apasionadas de este arte. Por lo tanto, si no tenemos docentes que les guste su trabajo, tenemos poco aprovechamiento académico por parte de los educandos.

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  4. Excelente tema, concuerdo en todos los aspectos. Me parece también que habría que analizar los cimientos que se intentan consolidar en los primeros años de la educación primaria, pues recordemos que se arranca desde lo más específico hasta lo más general -familia, comunidad, estado, país e historia universal-. Así mismo, el conocimiento de instrumentos de medición de tiempo en los primeros años, con el fin de ubicar temporalmente al alumno. Si no se estimula estos aspectos desde los ciclos iniciales es poco probable que se logre el desarrollo del pensamiento histórico, con todo y sus aspectos (simultaneidad, multicausalidad,causalidad histórica).

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  5. los profesores que ignoramos, o no nos interesan los problemas sociales actuales, ¿cómo podemos motivar a sus alumnos para que se interesen?...

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