Los maestros: los villanos favoritos


Por Freddy Leo Flores* 
 
Si concebimos las competencias como el conjunto de conocimientos, habilidades y valores que todas las personas necesitamos para ejercer alguna actividad, en este caso la docencia, se requiere pensar no solo en las capacidades y habilidades disciplinares en sus diferentes niveles, sino también en aquellas referidas a la persona A lo largo de la trayectoria que dura la preparación docente, aún y cuando sabemos que dicha preparación nunca termina, se abordan una serie de habilidades básicas que supuestamente el alumno debe de adquirir, según el Plan y Programa de Estudio de la Licenciatura en Educación Primaria 1993. Presumiblemente estas habilidades deben de ser adquiridas o en su defecto desarrolladas dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, en las dos vertientes, como alumno y como docente por periodos cortos de tiempo, el alumno normalista se ve en una airosa necesidad de adquirir o desechar una serie de conocimientos que puedan o no servirle para su ejercicio docente. 

Los planes y programas de estudio de la Licenciatura en Educación Primaria señalan que el todavía alumno adquiera a lo largo de cuatro años las habilidades al principio mencionadas, auxiliado por una serie de elementos dentro de las cuales tiene una destacada participación activa el profesor normalista, aquella persona encargada de fungir como guía para el pleno desarrollo del perfil del estudiante. 

Con base en las consideraciones anteriores, al término de sus estudios cada uno de los egresados contará con las habilidades, conocimientos, actitudes y valores para el buen ejercicio de la profesión, en teoría así debería de ser, y es que visto desde una perspectiva idealista, los maestros en servicio, hablando de los profesores de la escuela normal, deberían de contar con el dominio en excelencia de las habilidades plasmadas con anterioridad. En teoría…..sin embargo, la realidad deja mucho que desear. Por citar sólo algunos ejemplos, en la educación que se imparte en Finlandia, en donde la especialidad antes mencionada tiene unos estándares elevados de reconocimiento social y económico, ya que los docentes de área normalmente son especialistas en una o dos materias académicas que se enseñan en la educación básica y en la secundaria superior, aunado a ello la mayor parte de las prácticas se realiza en los colegios pertenecientes a las universidades. En estos colegios los profesores están capacitados para orientar a los estudiantes de formación docente y trabajan en cooperación con los departamentos de formación. Ya una vez egresados hay estudiantes que se dirigen a otros campos profesionales por que el título de máster que obtienen en su formación, les brinda una buena preparación para ejercer diversos oficios…….y ¿En México?....... Bien gracias. 

La profesión magisterial en México se encuentra en crisis, los maestros son el centro de las críticas del deterioro del sistema educativo, son los culpables de los deficientes resultados evaluatorios de los alumnos y de los suyos propios. Pero lo que parecen haber olvidado tanto la sociedad como las autoridades sindicales y oficiales es que ese magisterio calificado de acrítico, acientífico, corporativista, alienado a las estructuras del poder sindical u oficial, no se creo a sí mismo, es producto de las propias políticas educativas que lo han formado y de las correas sindicales que lo han subordinado.

Una de las características de las escuelas normales en nuestro país es la fuerte injerencia que ha tenido el Estado en su creación y en su gestión. El sistema normalista contó tradicionalmente con la protección del Estado, en la medida que representó la posibilidad de generar los recursos humanos que podrían transformar los conocimientos y conciencia de los mexicanos. En el siglo XX el maestro ocupó, al menos durante cinco décadas (1900-1950), un papel fundamental en el modelo de desarrollo de la sociedad mexicana, él materializó la posibilidad del progreso, tanto de los individuos como de la nación. 

Dado este papel central en el desarrollo nacional, el Estado se esmeró en procurar condiciones favorables para la formación de maestros, construyó normales tanto en el medio urbano como en el rural. En las normales rurales se pagaron íntegramente los costos de manutención de sus alumnos, se procuró atender tanto a los hombres como a las mujeres; aunque esta profesión tuviera una mayor presencia femenina. Finalmente, los egresados de las normales tenían asegurada su plaza de trabajo en alguna de las escuelas del nivel primaria. Esta situación evidentemente fortaleció de manera muy importante al sistema normalista. 

Entonces, ¿Qué pasó con la profesión?, ¿Por qué se le critica tanto?, ¿Por qué los maestros son los malos de la historia?, desgraciadamente dentro de la sociedad, y particularmente dentro de la nuestra, la conciencia tiene nombre y apellido propio: mala memoria.

*Profesor de primaria. Licenciado en Educación Primaria. 
correo electrónico: fleoflores18@hotmail.com

Publicado en Utopía educativa

Comentarios

Entradas populares de este blog

La monotonía un problema común en un salón de clases

La comida chatarra en la escuela

Influencia del medio social en la escuela, hablemos en valores