La reforma nuestra de cada día


Por Freddy Leo Flores.

Semanas atrás, en plena reestructuración nacional, después de un tortuoso proceso electoral, y como propuesta del nuevo presidente nacional, los lideres de los principales partidos de México se dieron a la tarea de limar asperezas e iniciar un ambicioso proyecto de participación colectiva en beneficio del pueblo mexicano: el pacto por México, dentro de la cual la educación no quedo exenta, y es que dentro de esta histórica acción, la agenda educativa parece habitar gran parte del 2013, debido a que el Gobierno Federal decidió impulsar La Reforma Educativa como uno de los primeros compromisos derivados de dicho pacto.

La tan controversial reforma educativa, resumido en las modificaciones a los artículos Tercero y 73 Constitucional aprobado en la Cámara de Diputados el 21 de diciembre, se encuentra en su recorrido por las entidades federativas para su aprobación. Luego, una vez publicado en el Diario Oficial de la Federación, viene una serie de plazos y acciones que cumplir, presumiblemente se necesita un 50 % más uno, hablando de las entidades educativas (hasta el momento doce entidades se han mostrado a favor).


Parece una historia de los clásicos cuentos de Disney, en donde los buenos son considerados los malos (maestros) pero con buenas intenciones, y los malos (políticos) quieren parecer los buenos, y aunque no son muchos, si son bien machos. 

La situación se resume de la siguiente manera: En primer lugar, en un plazo de seis meses deberá publicarse una nueva Ley General de Educación que, entre otras cosas, contemple la reglamentación del nuevo sistema profesional docente, que regule el otorgamiento de plazas, así como las condiciones en que se llevará a cabo la evaluación de los maestros. 

Eventualmente, a lo largo del año, el gobierno federal a través del INEGI, deberá realizar un censo de escuelas, maestros y alumnos para construir una plataforma única de referencia. 

En un plazo de 60 días, el Ejecutivo deberá someter a consideración del Senado cinco ternas para la integración de la nueva junta de gobierno del Instituto Nacional Para la Evaluación de la Educación, que con esta reforma adquiere autonomía constitucional y que, igualmente, deberá tener una nueva ley en un plazo de seis meses. 

Suena sumamente ambicioso, un proyecto que como intención central pretende mejorar la calidad educativa, otra vez. En esta ocasión la OCDE, tuvo una destacada participación, pues menciona claramente que las pruebas aplicada a los alumnos, dicese ENLACE, lo único que logran es que los docentes se enfoquen en la preparación de los escolares y dejen de lado la suya. 

A raíz del pronunciamiento el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), encabezado por la Sra. Elba Esther, dije apoyar la reforma educativa, pues son propuestas emanadas del propio gremio del magisterio; sin embargo en la práctica, ya están buscando ampararse contra esta reforma. 

Tanto los líderes del SNTE como los miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) se han manifestado en contra de la posibilidad de que los maestros puedan ser desplazados del sistema educativo en caso de que salgan mal evaluados de forma reiterada. 

“Contrario a lo señalado en la Exposición de Motivos de la reforma, no produce mayores empleos, sino sólo la precarización de los mismos, amén de que, con las diversas modalidades de contratación, la seguridad social se convierte en letra muerta y lo mismo ocurre con la antigüedad en el trabajo”, se puede leer en el amparo que estará promoviendo el SNTE para defenderse de los cambios constitucionales al artículo tercero de la Carta Magna. 

“Nadie puede trabajar con las amenazas permanentes de un despido y con la amenaza permanente de desarrollar trabajos extenuantes”, es el argumento que el SNTE utilizará para obtener un amparo en el 2013. 

A pesar de ello, en fechas aún por definir, la Secretaría de Educación Pública (SEP), tendrá que aplicar la Evaluación Universal a los maestros de Educación Primaria del país, tanto del sistema público como del privado. 

Diversos investigadores coinciden en que esta nueva forma de gobierno, control y conducción del sistema educativo, si bien constituye un “primer paso”, es insuficiente para enfrentar los rezagos de aprendizaje de los estudiantes mexicanos. 

Asimismo, consideran que las modificaciones a los artículos antes mencionados tampoco podrán resolver el problema de rezago educativo en el que viven cerca de 32 millones de mexicanos que no han concluido la educación básica. 

En suma, ampliar la cobertura mejorar la calidad educativa y acotar las brechas de desigualdad del sistema educativo, así como normar la carrera profesional de los maestros de Educación Básica, son los temas que habitaran la agenda educativa de 2013. 

En realidad esta reforma no es educativa sino laboral que se puede convertir en una casería de brujas para los maestros en servicio puesto que no establece mejoramiento alguno a la infraestructura y al equipamiento de las instituciones tal parece que solo cumple los caprichos de los que quieren convertir a la educación pública en privada 

En síntesis, muchos especialistas coincide en que la reforma educativa puede establecer los cambios necesarios para mejorar el sistema educativo, si se logra que el estado se encargue de el ingreso, la permanencia y promoción de los maestros, al margen de los intereses de la cúpula del SNTE. 

Diversas entidades de la república ya han manifestado pública y pacíficamente su repudio hacia la tan mencionada reforma educativa. 


Veremos de qué cueros salen más correas.

 Publicado en Utopía educativa

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